A lo largo de la historia, las estructuras piramidales han dominado prácticamente todas las capas de la sociedad y han creado sistemas desiguales basados en la servidumbre, el control y la manipulación. En la Edad Media, se daban las relaciones de vasallaje y soberanía, en la cual el soberano era quien daba un lote de tierra al vasallo con el compromiso de que este último debía prestar fidelidad y ayuda a su soberano. El vasallo ofrece al señor feudal fidelidad y trabajo a cambio de protección y un lugar en el sistema de producción, convirtiendo al rey en el soberano más poderoso, ya que centralizaba todos los poderes. Posteriormente, en la sociedad feudal, la “nobleza” (condes, duques, reyes y príncipes) acaparaban las tierras y las prestaban a sus siervos (campesinos y artesanos) para que las trabajaran y pagaran impuestos. Han pasado los siglos y las estructuras piramidales en la sociedad se conservan prácticamente intactas.

Desde las estructuras empresariales de dueño, jefes, supervisores y empleados, hasta los sistemas económicos y monetarios acaparados por élites que controlan el dinero y los medios de producción, un 99 % de la población sigue en su papel de servidumbre igual que en la Edad Media, trabajando para unos pocos. Esta triste realidad fue demostrada por el Premio Nobel de Economía Josep Stiglitz (2001) en sus libros El precio de la desigualdad: el 1 % tiene lo que el 99 % necesita (2012) y La gran brecha (2015).

En este último libro Stiglitz afirma: “Puesto que un Gobierno del 1 por ciento, para el 1 por ciento y por el 1 por ciento trabaja para enriquecer al 1 por ciento, a través del «bienestar empresarial» y los beneficios fiscales, hay menos recursos disponibles para invertir en infraestructuras, enseñanza y tecnología, inversiones que hacen falta para que la economía siga boyante y creciendo.”

Ante este desolador panorama y como respuesta a las consecuencias nefastas de la centralización que crearon y siguen manteniendo estas estructuras piramidales, nace el Bitcoin y la tecnología Blockchain como el mayor experimento social, económico y tecnológico de la historia. Y es que por primera vez, tenemos ante nosotros una tecnología con el poder de eliminar a los intermediarios parásitos que han usado el control y la centralización del dinero y del poder como su herramienta para lucrarse a costa de unas mayorías que parecen no ver la cruda realidad.

Tristemente, y a pesar de lo anterior, el avance se ha venido estancando por el desconocimiento e ignorancia rampante que existe sobre el tema, lo cual solo deja un rastro de mitos, mentiras y desinformación sobre el Bitcoin creando así un escenario para estafas, falsos multiniveles, scamcoins, altcoins centralizadas y la falacia del “Blockchain sí, Bitcoin no”. Todo esto, promovido por personas con mentalidad muy limitada y quienes aún cegadas por el paradigma de la centralización y el control solo buscan el lucro y el beneficio propio a costa de los demás y no el bienestar colectivo que si ofrecen las nuevas redes Blockchain descentralizadas.

En la serie de artículos que compartiré a través de este medio tendrás la oportunidad de identificar, ampliar y profundizar en información clave para comprender la revolución que viene en camino y aprovechar así las enormes oportunidades que se despliegan para todos a través del nuevo paradigma de descentralización del Bitcoin y la tecnología Blockchain.

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